Dir: Clint Eastwood
1992
Continuamos con el primer ciclo de nuestro cineclub dedicado al western, o cine del oeste americano. Esta segunda película, dirigida por el norteamericano Clint Eastwood, se convierte en una especie de zoom sobre una de las sensaciones que vimos representada en el personaje de Tom Doniphon en nuestra presentación anterior (El hombre que mató a Liberty Valance, de John Ford): la civilización (el ferrocarril, la democracia, las leyes, los modales) se apodera del lejano oeste, y el heroísmo de las prendas mugrientas y las pistolas siempre cargadas, se transforma ahora en la depresión por sentir que en este nuevo mundo, los viejos héroes no cumplen ya ningún papel.El mismo Clint Eastwood y Morgan Freeman representarán a William Munny y Ned Logan, un par de vaqueros míticos envejecidos, enfermos y retirados. Los dos han logrado lo que en otras películas del oeste no alcanza a ser más que el sueño de los vaqueros ante la transformación de Estados Unidos: familia, hogar y tranquilidad. Pero el paquete no fue completo y la prosperidad económica nunca llegó. Los dos, en compañía de Jaime Woolvett representando al jovencito “the Schofield Kid”, se embarcarán en una última misión que termina reafirmándole a los tres, indignos, que su papel en el mundo ha llegado a su fin.
El western ha sido el cine de los mitos, del mito de la democracia, del mito de los rebeldes polvorientos del desierto, del mito del nacimiento del Estado. Pues bien, “Unforgiven” se encargará de apagar una a una, lentamente y con cariño, todas aquellas luces que hicieron grande al género. Pero, y es lo mejor de todo, cincuenta años después de los primeros westerns, saldremos gritando una vez: ¡Que viva el western!

