sábado, 30 de octubre de 2010

I Ciclo: Western. "The Unforgiven"

Unforgiven (Los imperdonables)
Dir: Clint Eastwood
1992

Continuamos con el primer ciclo de nuestro cineclub dedicado al western, o cine del oeste americano. Esta segunda película, dirigida por el norteamericano Clint Eastwood, se convierte en una especie de zoom sobre una de las sensaciones que vimos representada en el personaje de Tom Doniphon en nuestra presentación anterior (El hombre que mató a Liberty Valance, de John Ford): la civilización (el ferrocarril, la democracia, las leyes, los modales) se apodera del lejano oeste, y el heroísmo de las prendas mugrientas y las pistolas siempre cargadas, se transforma ahora en la depresión por sentir que en este nuevo mundo, los viejos héroes no cumplen ya ningún papel.
El mismo Clint Eastwood y Morgan Freeman representarán a William Munny y Ned Logan, un par de vaqueros míticos envejecidos, enfermos y retirados. Los dos han logrado lo que en otras películas del oeste no alcanza a ser más que el sueño de los vaqueros ante la transformación de Estados Unidos: familia, hogar y tranquilidad. Pero el paquete no fue completo y la prosperidad económica nunca llegó. Los dos, en compañía de Jaime Woolvett representando al jovencito “the Schofield Kid”, se embarcarán en una última misión que termina reafirmándole a los tres, indignos, que su papel en el mundo ha llegado a su fin.
El western ha sido el cine de los mitos, del mito de la democracia, del mito de los rebeldes polvorientos del desierto, del mito del nacimiento del Estado. Pues bien, “Unforgiven” se encargará de apagar una a una, lentamente y con cariño, todas aquellas luces que hicieron grande al género. Pero, y es lo mejor de todo, cincuenta años después de los primeros westerns, saldremos gritando una vez: ¡Que viva el western!

viernes, 29 de octubre de 2010

I Ciclo: Western. "El hombre que mató a Liberty Valance"

CICLO DE CINE WESTERN
EL HOMBRE QUE MATÓ A LIBERTY BALANCE
Dir: John Ford. 1962



A través de la narración a un periodista local, el Senador norteamericano Ransom Stoddard (James Stewart) reconstruye los recuerdos del fin de una época en un pueblo del lejano Oeste: la transición del aislamiento indómito sólo accesible para viejas diligencias, a la moderna civilización encarnada en la llegada del tren. Volviendo al pasado, el primero de los mundos estará encarnado en la existencia del temido forajido Liberty Valance, quien actuaba al servicio de los grandes terratenientes del lugar; el segundo, en la aséptica y civilizada presencia del mismo Stoddard, que para ese entonces llegaba al pueblo recién graduado de su carrera de leyes. En medio del enfrentamiento entre los dos individuos, cada uno en representación de una época distinta, estará el mítico John Wayne encarnando a Tom Doniphon, pistolero respetado por todo el pueblo pero a quien el mundo comienza a dejar atrás para cederle el papel protagónico al representante de la civilización.
La película nos llevará de la mano por anacrónicas leyes estatales que causan risa en medio de un territorio en el que los problemas se solucionan con una pistola; nos mostrará el papel de la educación (Ransom dicta clases de lecto-escritura a los pobladores) en la construcción de “la civilización”; describirá la profunda melancolía por un mundo que comienza a desaparecer y que insiste en dejar atrás el pasado heroico de pistoleros que ahora se sienten completamente inútiles; narrará la realización de las primeras elecciones democráticas en medio de un bar cuyo tendero insiste en no vender alcohol hasta que el proceso haya finalizado; etc.
Al final la democracia sale bien librada, pero no deja de recordarnos, como lo hace el cine Western en general, que la separación entre democracia y violencia es más un anhelo que un hecho histórico. Como decía ofuscado el periodista del pueblo en medio de las elecciones: “¿Prohibir el alcohol en las elecciones? Eso es llevar la democracia demasiado lejos!”